Resulta que algo que parece tan sútil como ponerle comas a nuestros enunciados, puede generar un sin fín de malos-entendidos (mas que malos, muy bastardos). Recibí un mail de cierta persona que está en el exterior y cuya ausencia a sido significativa en mi vida (está claro que prefiero mantenerlo en el anonimato) que decía lo siguiente: Acá cuento los días siguen horribles ya se vino el invierno, pero bueno. Lo primero que entendí, es claramente lo que quise entender "acá cuanto los días," sensacional pensé! al fín! Después considere la opción siguiente: "Acá cuento," puff! creo que esta última podría ser perfectamente. Nada mejor para sacarse la duda, es preguntarle a la persona en cuestión. Descubrí que la segunda opción era la correcta. El "emisario" aclara: "también podría ser que cuento los días".
De chica, una maestra decía "la coma da una pausa, el punto pone un fín." creo que mi relación con "cierta" persona también tiene una coma en el costado.
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